PROGRAMA DIOCESANO
DIOCESIS DE TOLUCA

PASTORAL SOCIAL

PASTORAL OBRERA

 
 

DESAFIO No. 4:
Necesitamos atender de manera comprometida a los afectados por la globalización económica: los liquidados, desocupados, obreros....

Criterio No. 2:
Priorizar la formación y promoción integral de los obreros...
Línea de acción No. 4.2.
implementando programas concretos de evangelización, promoción y formación integral para...obreros; buscando, asimismo, iniciativas de acercamiento y diálogo entre obreros, sindicatos y empresarios, ofreciendo como aporte iluminador la Doctrina Social de la Iglesia.


QUE: Ofrecer a los Obreros, sindicatos y empresarios programas de formación e información sobre la dignidad de la persona y su capacidad creativa para colaborar con Dios en la transformación de la naturaleza por medio del trabajo.

PARA QUE: Para formar la conciencia de cada persona respecto a su compromiso de transformar la sociedad con su testimonio de vida, entrega y honradez desde las condiciones propias del mundo obrero.

QUIENES: La Pastoral Social Diocesana a través del equipo Diocesano para la Pastoral Obrera.

A QUIEN: A Obreros, lideres sindicales y empresarios, en cualquier parroquia que haya.

COMO:
1.- Inventariando los distintos tipos de trabajo (Empresas, artesanos, zapateros, barro, etc.) en nuestra Diócesis
2.- Promovido en el Santuario la misa a la Divina providencia el día primero de cada mes en donde se puedan ofrecer además de la misa, solicitudes de trabajo para las distintas empresa.
3.- Organizando tres encuentros masivos de obreros al año
4.- Elaborando un periódico en el que escriban los mismos obreros y el equipo coordinador, además de revisar el material, iluminaría los contenidos con la Doctrina Social de la Iglesia.

CUANDO: En el segundo semestre del año
Misa a la Divina Providencia el día 1 de cada mes.
Los encuentros masivos en marzo, junio y diciembre
Elaboración de la revista la tercer semana de febrero, mayo, agosto y noviembre

DONDE: En el Santuario de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y en cada parroquia que haya presencia de manufactura.

CON QUE: Con el apoyo de estudiantes de la Ibero, Elaboración de propaganda(Carteles, invitaciones, Etc.) y con la cooperación de los mismos obreros

EVALUACIÓN: Una vez al año en noviembre.

 

PASTORAL OBRERA
Diócesis de Toluca


La vida de la Iglesia es hermosa por la multiplicidad de dones y carismas que el Espíritu Santo derrama en el pueblo peregrino hacia la casa del Padre. Nuestra Diócesis, próxima a celebrar sus bodas de oro, recoge los frutos de cincuenta años de trabajo de sus obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que han trabajado en las distintas tareas de la nueva evangelización.

La Pastoral Social en nuestra Diócesis, encontró en el Sínodo Pastoral Diocesano una fuente de renovación y cambio y, en el mismo plan de pastoral Diocesano, pide a los agentes de pastoral social se interesen y atiendan a los hombres de la industria: LOS OBREROS Y EMPRESARIOS.

Nuestro Señor Obispo; Don Francisco Robles Ortega, consciente de su responsabilidad como pastor de esta Diócesis, quiere retomar el trabajo de muchos sacerdotes que en el pasado reciente dedicaron fuerzas y creatividad para atender pastoralmente a los obreros y, ha manifestado su interés para que un equipo Diocesano se dedique a esta pastoral y, proponga de manera inmediata a la gran familia obrera, programas de formación, acompañamiento y atención especializada.

En los últimos años, se ha ido implantado la buena costumbre de que las distintas fabricas se organizan para la celebración del 12 de diciembre, en honor a nuestra Madre Santísima, la Virgen de Guadalupe y cada año, recurren a inscribir su celebración al Santuario de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, por tal motivo, nuestro Señor Obispo ha considerado oportuno apoyar a los obreros en esta celebración pero, ahora quiere no solamente atenderles en esa fecha tan significativa para nosotros los mexicanos. A partir de ahora, ha decidido que el mismo Santuario sea también el centro de la Pastoral obrera. Por tal motivo, intentaremos reunirnos en el santuarios no solamente para el día 12 de diciembre sino que se les propondrán una variedad de actividades pastorales que se pueden aprovechar durante todo el año.

Por el momento, pediremos la aportación a los distintos agentes de la pastoral social diocesana y a su responsable, el Padre Antonio Rodríguez, intentaremos formar el equipo de pastoral obrera y acondicionar su sede en este santuario, recogeremos la experiencia de los que han trabajado años atrás en esta pastoral. San José, que se santificó en el taller de Nazaret, les alcance gracia y bendición de parte de su hijo amado Jesucristo.

Santuario de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos; a 19 de marzo del 2001.

Pbro. Ramón MARES OLMOS
Coordinador Diocesano de la Pastoral Obrera

 

EL TRABAJO HUMANO


Una colaboración del hombre y de la mujer en el perfeccionamiento de la creación visible.

0.- Motivación.
Cuatro cosas hemos de cuidar en nuestra vida personal para vivir en equilibrio emocional: Trabajar mucho, descansar mucho más, nunca dejar de leer y orar todos los días.

1.- Doctrina.
El enfoque teológico sobre el trabajo parte de la comprensión que podamos tener del mismo texto bíblico: "<<Procread y multiplacos, y henchid la tierra; sometedla>>" Gén 1,27-28. Los distintos textos del magisterio a partir del Concilio Vaticano II y hasta llegar a su tratado específico en una encíclica: la Laborem exercens retoman y comentan este texto bíblico para invitarnos a considerar este aspecto de nuestra vida humana.

Más allá de una interpretación negativa que algunas personas hacen del mismo texto al calificar el trabajo como una maldición, contemplamos al hijo del carpintero colaborando en las tareas familiares en la casa de Nazaret y aprendiendo de su padre el valor del trabajo ya que el mismo Jesucristo "dio al trabajo una dignidad eminente trabajando con sus propias manos en Nazaret" (G.S. 67). Texto que nos ayuda a comprender la invitación que San Pablo hizo en su tiempo a los cristianos de Tesalónica: "Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma" 2 Tes. 3,10. Por lo tanto, nada de negativo encierra la actividad humana, por lo contrario, en la resurrección de Cristo encuentra la posibilidad de considerarlo como una verdadera fuente de santificación individual y constitución de una obra creadora que prepara a toda la creación para el encuentro definitivo con Dios.

Lo anterior vale para cualquier tipo de trabajo tal como lo trata Juan Pablo II en la introducción a la Laborem exercens : "<<Y "trabajo" significa todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características o circunstancias; significa toda actividad humana que se puede o se debe reconocer como trabajo entre las múltiples actividades de que el hombre es capaz y a las que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad>>". Este texto nos permite recuperar el valorar del trabajo cotidiana que cada día realizan nuestras mamás o el de las empleadas domésticas para sostener de pie la casa que compartimos todos los miembros de la familia. Cuantas veces hemos escuchado decir a nuestra mamá en conversaciones extrafamiliares: "Yo no trabajo; nadamás mi esposo y mi hijo mayor". Lo mismo podemos decir de una multiplicidad de gentes que se dedican a distintos oficios: taxista, talacheros, herreros, carnicero, boleros, peluqueros, etc. Cada una de estas personas realizan una actividad humana que debe ser reconocida como trabajo y como un espacio que reclama la santidad del que realiza la actividad humana, aprovechando para la animación de las distintas realidades temporales en el proyecto vocacional de todo bautizado y, procurando al mismo tiempo que a través del servicio que presta a la comunidad, ésta también reconozca en cada trabajador las huellas del resucitado.

El valor del trabajo cotidiano de toda persona, muchas veces anónimo y otras veces despreciado encuentra su dificultad para una valoración adecuada en el momento en que lo comparamos con el trabajo que realiza una persona que a firmado un contrato con una empresa, recibe un salario frecuente y participa de varios beneficios en el ámbito de la salud, la vivienda, etc.., dígase lo mismo cuando comparamos entre un trabajo profesional con el trabajo de un asalariado, de un trabajador eventual. A todo esto se le conoce como el trabajo formal que lleva aparejado una compleja discusión sobre los deberes y derechos del empresario por una parte y del trabajador por la otra. Las primeras encíclicas de Doctrina social de la Iglesia resaltan como derechos de los trabajadores; a una justa remuneración, la posibilidad de asociarse en sindicatos y el derecho a la huelga.

La comparación del trabajo formal con el informal (dueños de misceláneas, los trabajadores en un negocio familiar, los vendedores ambulantes, etc) son comparaciones propias de la era industrial y de una economía globalizada pero que no contradicen en nada el pensamiento del autor sagrado que nos enseño en el libro del génesis: "...henchid la tierra; sometedla" Gén 1,27-28; es decir, cualquier actividad humana supone un despliegue significativo de creatividad en cada hombre y mujer por apropiarse los bienes de la naturaleza y, al mismo tiempo el hombre en el trabajo se realiza así mismo como tal persona humana y contribuye a la construcción dinámica de las distintas comunidades. Por lo tanto, a los que padecen la enfermedad de la flojera no es suficiente aplicarles la regla de San Pablo sino que necesitamos en pequeñas comunidades (en familia, por grupos de apostolado, en los distintos comités creados en distintas instituciones, etc) proponer tareas específicas y nombrar responsables para que ninguno camine con la escusa de que no tiene nada que hacer o que no sabe que hacer.

El descanso es para los que trabajan. En las empresas es un derecho laboral pero, las mamás y a otras muchas personas no saben lo que es descansar y el placer de disfrutar unas vacaciones pagadas. Pensemos en las personas que comparten nuestra vida y procurémosles un descanso apropiado para que recuperen fuerzas, animen su espíritu para que trabajen con alegría, cultiven la vida familiar, cultural, social y religiosa. Por todo esto es muy importante aprender a descansar para cultivar estos otros aspectos de nuestra vida personal.

Por último, la cultura del ahorro es necesario que la rescatemos y, quizá con lo poco que ganamos pensemos que no hay posibilidad de ahorrar sin embargo, si nos educamos para comprar lo estrictamente necesario, ya comenzamos una posibilidad de ahorro y al mismo o tiempo, nos salimos de la dinámica consumista y placentera que nos venden los distintos medios de comunicación en razón de servir a una proyecto económico que no tiene como fin la promoción integral del hombre sino la búsqueda nerviosa de apropiarse unos cuantos lo que trabajamos todos.

2.- Asimilación.
Escribe la frase que más te haya llamado la atención y trata de explicar porqué te llamó la atención.

3.- Compromiso.
¿Te gustaría trabajar en la pastoral obrera?

¿Qué le pedirías a la pastoral obrera?

¿Cómo podrías apoyar la pastoral obrera?
¨

Pbro. Ramón Mares Olmos
Marzo del año 2001.